III Conferencia Internacional sobre la Herencia Judía de Zamora – Zamora, 3 de julio de 2015

Cartel Herencia Judía de Zamora

El centro de estudios zamorano Isaac Campanton organiza el próximo 3 de julio la tercera Conferencia Internacional sobre la presencia judía en Zamora.

Programa

UNED (sede de Zamora), 3 de Julio, 2015

8:15 Acceso previa inscripción

9:00. Bienvenida a cargo de los organizadores

9:15 – 9:55. “Evidencias materiales de la presencia judía en Zamora”, Jesús Jambrina, Universidad Viterbo

10:00-10:50. “Primeros resultados arqueológicos en Mota de Castrillo (Burgos)”.Manuel Moratinos, María Negredo, Ángel Palomino Lázaro, Arqueólogos, Gabinete de Arqueología y Estudios sobre Patrimonio Histórico

11:00-11:50. “La criptografía judía y conversa en La Raya”. Emilio Fonseca, investigador independiente

12:00 – 12:50. “Mapa genético de las poblaciones sefardíes en las regiones de Braganza y Zamora” –  Inés Nogueiro, Universidad de Oporto

13:00 – 13:50. “Del silencio al reconocimiento. El orgullo de ser B’nei Anusim”. José Manuel Laureiro, Historiador, Director del CEIP Antonio Moreno Rosales, Madrid, co-autor de El norte de Sefarad (2005) y Anun Barriuso, investigadora, co-autora de El norte de Sefarad(2005), Centro Issac Campantón.

14-15:55. Comida

16:00-16:50. “Las brigadas de judíos en la guerra civil española”. María Antonia Muriel Sastre, antropóloga, investigadora Centro Isaac Campantón

17:00 – 17:50. “La canción sefardí demistificada”. Judith Cohen, Universidad York, Cánada.

18:00-18:50. “Aproximaciones a la literatura judeo-leonesa”. Santiago Trancón. Escritor, autor de Memorias de un judío sefardí (2011) yHuellas judías y leonesas en El Quijote (2014)

19:00- 19:50.  “Las cuatro sinagogas sefarditas en el barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalén, ejemplo de convivencia, unidad y paz” – Abraham Haim, Presidente del Consejo de la Comunidad Sefardí de Jerusalén

20:00- 20:50. Brainstorm Session: Queremos un Museo Judío en Zamora

Esta Conferencia-Taller está patrocinada por la UNED-Zamora y el Centro de Intepretación Isaac Campantón

Acceso libre. Inscripción a partir de las 8:15

Contacto:980 528 399 / info@zamora.uned.es

609 740 116 /centrocampanton@gmail.com

La inscripción es gratuita pero obligatoria, teniendo que hacerse en este enlace.

Lugar: centro asociado de la UNED. C/ San Torcuato, 43. ZAMORA.

El Ayuntamiento de León pretende crear un jardín en los solares de la calle de la Plata, uno de los ghettos bajomedievales leoneses

Solar en la calle La Plata Ramiro

El Diario de León se hace eco hoy del proyecto, largamente anhelado, de dignificación de la calle de La Plata de la capital leonesa, la cual durante la Baja Edad Media se llamaba “Pequeñina”. En dicho plan se estudia la posibilidad de convertir varios solares de edificios arruinados en un pequeño jardín, a lo que se sumaría el adoquinado y remozado de toda la vía.

Desde el Proyecto Cultural León Judío queremos hacer público nuestro deseo para que el futuro jardín lleve un nombre o monumento que permita recordar a los miembros de la comunidad judía que, a partir del decreto de 1480, fueron concentrados en dicha calle, convertida en un ghetto, en una de las terribles medidas discriminatorias que sufrieron pocos años antes de la expulsión de 1492.

Antes de la expulsión, se calcula que la comunidad judía leonesa se componía de unas 600 personas, las cuales fueron forzadas a residir en dos pequeñas calles -seguramente controladas por puertas- de la vieja capital: la cal de Rodezneros, en las inmediacianes de la actual Plaza Mayor y hoy desaparecida, y en la calle Pequeñina, hoy de la Plata. Quienes hoy visiten la calle pueden hacerse una idea de la angustiosa situación de los judíos leoneses en aquel tiempo, si bien la vía ha sufrido varias alteraciones a lo largo de los siglos; no en vano, anteriormente contaba con un trazado sinuoso, y no rectilíneo como el que tiene hoy.

León convertirá en un parque los solares abandonados de La Plata

Diario de León, 17-IV-2015. Álvaro Caballero

Ahí, en mitad del casco histórico, se ha convertido en un estercolero. Una escombrera llena de maleza y basura que se deja atisbar desde la puerta desvencijada abierta en el pequeño murete aislante. Hay pintadas en las paredes del todo el entorno, el hormigonado del suelo está destrozado y huele a orín sobre todo los fines de semana. Nada recuerda que en el siglo XV, cuando se llamaba la Pequenina, era el centro de la judería; antes de que pasara a convertirse en uno de los reductos históricos de la prostitución en la ciudad, al que acudían los alemanes de la Legión Cóndor, como recuerda Pepe Muñiz. Ahí, en el solar que queda asomado a los restos de una de aquellas casas de citas, el Ayuntamiento de León hará un pequeño parque para intentar dignificar el espacio de la calle La Plata.

La intervención cuenta con un presupuesto de 52.645 euros y la dirección del Instituto Leonés de Renovación Urbana y Vivienda (Ilruv), que hoy se reunirá para aprobar el proyecto. Una obra para la que se «pretende llegar a un acuerdo con los propietarios de los solares para limpiar y abrir este espacio, en tanto y cuanto no se ejecuten en ellos obras de edificación», según consta en la documentación municipal, en la que se incide en la necesidad de «anular el foco de suciedad» que constituyen los huecos dejados en los números 4 y 6 de la vía, junto a los que se sitúa el 2 en estado de ruina y a la espera de demolición.

La propuesta del consistorio pasa por limpiar los solares para convertirlos en una zona verde, a partir de la colocación de riego automatizado, y dotarlos con iluminación. El proyecto dispone además la eliminación de la valla de ladrillo, la adecuación al nivel de la vía, la colocación de un drenaje para proteger las medianeras de los edificios colindantes, la pavimentación de toda la calle con adoquines y la limpieza y pintado de los bajos de las fachadas. Una intervención para que no quede orillada ahí una parte de la historia de la ciudad.

Colección epigráfica hebrea leonesa (I): lápida sepulcral de Mar Hiyyá (1100)

0018 - MST - Lápida de Yahya

El cementerio de la aljama del Castrum Iudeorum (Castro de los Judíos, Puente Castro, León) ha proporcionado una colección epigráfica que se sitúa entre las tres mejores de España. Por avatares de la historia, las lápidas se encuentran repartidas entre los museos Sefardí de Toledo, el Episcopal de León y el Museo de León.

Comenzamos, pues, una serie de artículos dedicados a mostrar esta rica colección al público en general. Para ello, hemos escogido la primera lápida que se halló en el no tan lejano año de 1847. Llamada de Mar Hiyyá por ser ése el nombre de la persona a quien se dedicó, fue tallada en mármol negro, siendo sus dimensiones de 38 x 25 cm. La inscripción, en hebreo, ocupa 11 líneas enmarcadas.

0018 - MST - Lápida de Yahya. Transcripción

La inscripción hebrea de la lápida.

La traducción de la lápida, ofrecida por Cantera Burgos (1943), es la siguiente:

Esta es la sepultura de Mar H[iyyá (?) hijo de] / Mar Yosef ben Aziz, el orfebre, muerto/ a la edad de sesenta y cinco años, el día primero/ de la semana, día quince del mes/ de Kislev, el año ocho/cientos y sesenta y uno del computo de/ la ciudad de León. El Santo -bendito sea- lo absuelva (o lo declare inocente),/ perdone sus faltas, expíe/ sus pecados, tenga de él misericordia, lo conserve para su destino al fin de los días/ y lo resucite a la vida del mundo futuro.

La lápida fue estudiada en numerosas ocasiones, si bien ya el Padre Fidel Fita la traduce en 1866 (pág. 325) de manera casi definitiva, tal y como afirma Cantera Burgos un siglo después.

El cómputo leonés

La fecha de defunción aparece indicada en el cómputo de la ciudad de León, que era el sistema que regía la vida de los judíos leoneses, y que también encontramos en el resto de las lápidas del cementerio puentecastrino. Este sistema de computación -del que hablaremos con más detenimiento en próximas entradas- se basa en la era menor de la creación del mundo, por lo que la fecha indicada en la inscripción, el 15 de kislev del 861, se corresponde con el 18 de noviembre de 1100.

Datos generales

Función: lápida sepulcral.

Material: mármol negro.

Ubicación: Museo Sefardí de Toledo.

Origen: cementerio judío del Castrum Iudeorum, Puente Castro (León).

Número de inventario: 0018/001

Fecha: 1100

Entrevista a Margalit Matitiahu con motivo de la próxima concesión de la nacionalidad española a los descendientes de sefardíes expulsados en 1492

Pie de foto: La escritora sefardí Margalit Matitiahu ICAL / PEIO GARCIA

Margalit Matitiahu. Foto de Peio García.

Pasados más de 500 años de la cruel expulsión de los judíos sefardíes de las coronas de Castilla y Aragón, el congreso de los diputados prepara una ley que intentará corregir parte de esa tropelía histórica al conceder la nacionalidad española a sus descendientes. La agencia autonómica ICAL entrevistó a la poetisa Margalit Matitiahu para saber su opinión sobre este hecho, sin duda un punto de inflexión en las relaciones entre España y el pueblo judío.

Fuente: Ileón.com

Vive marcada por el dolor y el sufrimiento de sus antepasados. Con su acento hebreo, recuerda esa injusticia, pero no guarda rencor, como “casi ningún” sefardita en la actualidad. Ha pasado medio milenio, poco tiempo para muchos judeoespañoles, desde que los Reyes Católicos expulsaran a los judíos con la ayuda de la Inquisición. Quizá por eso Margalit Matitiahu, sefardita con raíces en León pero residente en Tel-Aviv, apuesta por la confraternidad para olvidar un episodio que se inició con el Edicto de Granada: “No hay otro sentimiento en el mundo como el de los judíos sefarditas y su amor por su madre tierra, España. Hemos mantenido la lengua durante más de 500 años”.

Los millones de descendientes de los que fueron expulsados, con un lejano origen en España, viven ahora en Israel, Centroeuropa y Latinoamérica. Aún se consideran parte de esta tierra, Sefarad, a la que han vuelto como forasteros, pero que nunca dejó de ser su casa. Margalit viaja tres o cuatro veces al año a España gracias a su trabajo. Es una prestigiosa escritora israelí en hebreo y ladino y su labor está enormemente reconocida en el colectivo sefardí. Sentada, espera en el hall de un céntrico hotel de León, con gesto interesante, como interesante es la historia que porta en su interior. Pocos como ella saben todo lo que rodea a un sefardita cuando visita España. Es una de miles, de cientos de miles, que se podría decir que han regresado.

Para simbolizar la corrección parcial del capítulo de 1492, el Gobierno actual aprobó una ley, que se encuentra en trámite parlamentario, que otorga la doble nacionalidad a los sefardíes, residan donde residan y siempre que acrediten ante notario la veracidad de los documentos que presenten, como el origen de sus apellidos, su conocimiento del ladino y otras pruebas de vínculo con España. Se estima que se atenderán unas 90.000 solicitudes, aunque en Israel, por ejemplo, hablan español entre 200.000 y 250.000 personas. “Es una buena noticia, aunque hayan pasado 500 años”, ironiza la poetisa.

Castilla y León será, tal y como señala Matitiahu, uno de los territorios con mayor acogimiento de nuevos españoles. No en vano, cuenta con numerosos vestigios y barrios judíos en casi todas las capitales. De hecho, León, Ávila y Segovia forman parte de la Red de Juderías de España, Camino del Sefarad.

Apellidos españoles en los Balcanes

Tras el Holocausto, los padres de esta “leonesa”, como ella se considera -una plaza de Puente Castro lleva su nombre-, se establecieron en Israel procedentes de Salónica, donde los que se quedaron fueron exterminados, entre ellos “muchos familiares”. En tierras griegas y balcánicas, recuerda, se instaló la mayoría de los sefarditas tras la expulsión de 1492. Allí se formó la comunidad judía y eso influyó en el área del entorno. De esta forma se creó “una pequeña isla española” hasta 1515 en la que predominaban los apellidos Dueñas, León, Gaitán y de Castro, entre otros.

Los descendientes de la diáspora de 1492 y su entrañable amor a España dejaron el poema de la ‘Madre bienquerida’, que los sefardíes clavaron en las puertas del exilio, junto con las llaves de las casas españolas donde habían vivido desde tiempos del emperador Adriano, esperando regresar un día a ellas.

La propia Margalit Matitiahu recita en castellano para Ical este poema en el centro de la ciudad leonesa: “A ti, España bienquerida, / nosotros madre te llamamos / y, mientras toda nuestra vida, / tu dulce lengua no dejamos. // Aunque tú nos desterraste / como madrastra de tu seno, / no estancamos de amarte / como santísimo terreno, / en que dejaron nuestros padres / las cenizas de millares / de tormentados y quemados. // Por ti nosotros conservamos / amor filial, país glorioso, / por consiguento te mandamos / nuestro saludo glorioso”.

La propia poeta israelí destaca que la lengua se mantuvo, probablemente, porque en la segunda y tercera generación de los descendientes de los expulsados debió de producirse una ‘koiné’, es decir, una lengua estándar que era producto de esa mezcla de distintas variedades lingüísticas iberorrománicas; la base era el castellano de finales de la Edad Media en su variedad meridional. “De ahí nació el judeoespañol o lengua sefardí con sus distintas variedades, que desde el siglo XVI se desarrolló y evolucionó de forma independiente con respecto al español peninsular y americano”, comenta la escritora.

Cada vez que ha recalado en España lo ha hecho con un permiso de residencia. Ahora lo podrá hacer de forma permanente para seguir con su trabajo, pues ha realizado documentales de las ciudades de León o Toledo, entre otras, con la colaboración de su hijo Jack, director de cine y fotógrafo.

A los 16 años empezó a escribir en español. Recorrió Grecia durante cinco años para conocer las comunidades después de 1492. Allí, el 95 por ciento de los judíos había sido asesinado durante el nazismo. Antes, en 1847, en Salónica residían 120.000 habitantes, de los que 70.000 eran judíos sefarditas, la mayor comunidad de los Balcanes. “Se sabían la lengua sin haberla estudiado y en las casas se hablaba el español para conversar, al contrario que el hebreo, que se estudiaba”, desliza.

En 1991, en un Congreso de Poesía celebrado en Estambul, Margalit presentó su texto en español. “En Turquía se me acercaron dos poetas con los ojos grandes y me pidieron que viniera a España a la radio y la televisión y ahí empezó el boom de mi obra”, recuerda emocionada.

Es una buena noticia

Margalit, ¿beneficiará la nueva ley al conocimiento de la cultura sefardita? La autora no tiene dudas. En materia de patrimonio, aunque “de un tiempo a esta parte” se han hecho cosas en España “por dar a conocer y cuidar todo lo sefardí, hace falta mayor impulso. Cita como ejemplo a seguir el de la ciudad de Toledo, donde “las piedras judías hablan”. Por eso, advierte de que “también en Ávila o León hablan, pero hay que darlas voz”. Actualmente, Margalit ultima una antología de traducción de castellano al hebreo de algunos autores como Clara Janés, Jaime B. Raso, Antonio Colinas y Antonio Gamoneda.

Fuentes del Centro Sefarad Israel estiman que en el mundo hay algo más de 3,5 millones de sefardíes potenciales, aunque es incierto saber cuantos se acogerían a la nacionalidad. Los más veteranos lo anhelan por un sentimiento romántico relacionado con sus ancestros, pero no para volver a vivir a España. “Es como una pequeña reconquista para ellos”, asegura el Centro. La gente joven, en cambio, lo ve con un sentido más práctico por motivos laborales, por ejemplo.

Hasta el momento, a pesar de estar aún en las Cortes Generales, esta entidad ha recibido numerosas llamadas para solicitar información de consulados de Caracas, Buenos Aires y Tel-Aviv, entre otros. Incluso, recuerdan que en Sarajevo un hombre les rogó que mediaran para conseguir esa nacionalidad “porque quería que en su lápida pusiera que es español”. “Es estremecedor, en un señor bosnio, que en 2014 pida eso”, relatan.

Un ejemplo del halo sentimental que existe en el colectivo sefardita se encuentra en Bosnia y Bulgaria, países en los que viven muchos judeoespañoles que comparten apellidos como ‘Maestro’, ‘Calderón’, ‘Bejar’ y ‘Bejarano’, que proceden de Salamanca y Toledo.

Uno de estos ejemplos lo protagoniza Marcel Israel, presidente de los sefardíes de Bulgaria, quien ya cuenta con nacionalidad española gracias a que residió en el país por motivos laborales un mínimo de dos años, lo que permite la ley vigente, igual que a latinoamericanos, filipinos, andorranos, portugueses y guineanos (el resto necesitan diez años de residencia). “He hablado con varios sefardíes en el mundo que esperan la resolución de la nueva ley”, comenta.

Sobre su procedencia, recuerda que inicialmente la familia de su padre portaba el apellido ‘Bejar’ o ‘Behar’, pero su bisabuelo sionista lo cambió a ‘Israel’ a principios del siglo XX. Muchas de las familias con estos apellidos proceden de la localidad salmantina de Béjar, según los análisis que el propio Marcel ha llevado a cabo.

En cuanto a la familia materna, el apellido es ‘Yulzari’, común en Bulgaria, Turquía y Grecia. Existe alguna probabilidad, señala, de que este nombre significara ‘Rosanes’ en la España de hace 500 años, “aunque difícil saber de qué parte del país”. Marcel detalla a Ical la peculiar transformación de este apellido: “Después del Imperio Otomano, ‘Rosanes’ cambió a ‘Rosa’, que en turco es ‘Gyul’ y se pronuncia ‘Yul’, mientras que ‘Zar’ en hebreo significa ‘extraño’ o ‘muy bonito’. Entonces, Rosanes cambia a Yulzari, que es ‘rosa extraña, muy bonita'”. No obstante, aclara que es solo una suposición.

Da buena nota sobre la historia de los apellidos el musicólogo y especialista en repertorio sefardí Paco Díez, que actualmente reside en Mucientes (Valladolid) y ha actuado en muchos lugares, como por ejemplo en Sarajevo: “Todos los apellidos son un cajón de sastre. La cultura sefardí en España no existe y se la han cargado, porque los judíos que se quedaron aquí hace 500 años se convirtieron al cristianismo”.

Aclara Díez que la “única” tradición que queda “es la que han traído en los últimos 25 o 30 años los que estaban fuera”, ya que “solo quedan los barrios judíos y aljamas, frente a la cultura sefardí de fuera, que la hay, y muy importante”.

El origen histórico de la expresión leonesa “Matar judíos”

Judíos de la Girola de la Catedral.

Judíos en un fresco de la Catedral de León, por Nicolás Francés. S. XV. © Ayuntamiento de León

Estamos en tiempos de Cuaresma y los bares, tabernas y restaurantes de la capital leonesa comienzan a ofertar una curiosa bebida tradicional propia de la Semana Santa: la limonada. Elaborada a partir de vino mezclado con limones macerados, azúcar y canela, cada bar tiene su propia receta, organizándose todos los años un concurso que determina cuál es la mejor. Además de León, es fácil poder encontrarla en otras ciudades como Ponferrada y Astorga, siempre en Cuaresma y en Semana Santa.

Su consumo supone todo un ritual para nuestra ciudad. En sí mismo, no se diferencia demasiado a la tradicional salida de cortos: un grupo de amigos queda en lugar determinado de la ciudad dispuestos a visitar varios bares donde matarán judíos; esto es: en cada uno de ellos tomará un vaso de limonada. Obviamente, ningún miembro del pueblo de Israel muere, así que entonces cabe preguntarse cuál es el origen de esta expresión.

Para ello debemos consultar los libros de historia, que nos ayudarán a retroceder en el tiempo hasta dar con la posible respuesta. Es el año de 1449, y nos encontramos en la judería de León, arracimada en los alrededores de la actual plaza de San Martín. Ha pasado mucho tiempo desde la destrucción de la aljama de Puente Castro (1196), y los judíos leoneses ya no gozan de las libertades de antaño: el antisemitismo ha crecido y la comunidad ha de enfrentarse a abusos y limitaciones constantes. Es una kehilá (comunidad) similar a las que existen en otras ciudades de la Corona: se dedican principalmente a actividades comerciales y prestamistas, y tienen su sinagoga en Cal de Moros (hoy calle Misericordia).

El asalto a la judería

En la parte cristiana de la ciudad los ánimos están caldeados. Tal y como indica César Álvarez (1992:112), la situación política era muy convulsa debida a la existencia de varias facciones que pugnan por el poder: de un lado, el bando real de Juan II y su valido, el todopoderoso Álvaro de Luna, y por otro el bando de los Infantes de Aragón. El rey Juan II había aprobado anteriormente restrictivas medidas antisemitas como la obligatoriedad de que los judíos viviesen en barrios segregados de los cristianos, si bien no llegaron a aplicarse. En León, los diferentes linajes nobiliarios tomaron partido por una u otra facción, como fue el caso de la familia Quiñones de Alcedo, quienes se unieron al bando de los enemigos del rey. Bajo el pretexto de que los judíos apoyaban al rey Juan II, Pedro y Suero de Quiñones, ambos hermanos, junto con un tal Lope Rodríguez de la Rúa, son quienes lideran el único asalto a la judería leonesa en época bajomedieval del que tenemos constancia histórica, el cual ocurrió el 29 de mayo de 1445:

“A sol puesto” Suero de Quiñones, hijo de Velasco Pérez de Quiñones, perteneciente a la familia de los Quiñones de Alcedo, y Lope Rodríguez de la Rúa, junto con sus hermanos y otras gentes “algunos del común”, reunidos a “a canpana repicada (sic)”, fueron armados “a la judería de la dicha çibdad e firieron e robaron gran parte de la dicha judería”. (Álvarez, 1992:112)

El asalto no se saldó con muertos -lo que no le quita gravedad-, aunque hubo varios heridos y se saqueó gran parte de los comercios de la judería. Las verdaderas motivaciones de los asaltantes bien pudieran haber sido muy diferentes: es un hecho que los judíos de la ciudad controlaban el sistema de préstamos de la ciudad, por lo que no sería extraño pensar que el grupo de nobles quisiera saldar sus deudas a su manera. No nos cabe duda de que los caballeros se ayudaron del vino rebajado con agua y limón, propio del tiempo de Semana Santa por prescripción eclesiástica, para enardecer sus bajas pasiones y poder llevar a cabo su felonía. Tampoco podemos obviar el empleo de una retórica antisemita para lograr que al asalto se uniera el mayor número posible de cristianos, recordando que los judíos mataron a Cristo, o acusándolos de usureros.

¿Fue éste el origen de la expresión matar judíos? Creemos que sí, aunque no existe una certeza absoluta. De algún modo, aunque el hecho luctuoso ha sido hace mucho olvidado, lo evocamos cada vez que para tomar limonadas decimos que vamos a matar judíos , aunque sea de manera inconsciente ¿No es mejor simplemente decir que vamos de limonadas?

Para saber más

  • Álvarez Álvarez, C. La ciudad de León en la Baja Edad Media. El espacio urbano. León, 1992.
  • Fernández Rodríguez, J. La judería de la ciudad de León. León, 1969

Autor: Mario Lozano Alonso, historiador.

Conferencia: “De la imagen silenciosa a la elocuencia contemplativa: El culto a las imágenes en la Biblia y en la historia” – Cistierna, 27-III-2015

Becerro de Oro

Nuestros amigos del Instituto Bíblico y Oriental nos hacen llegar esta información relativa a una conferencia en la que se abordarán algunos temas relacionados con el judaísmo:

De la imagen silenciosa a la elocuencia contemplativa:
El culto a las imágenes en la Biblia y en la historia

Ponente: Alfonso Vives Cuesta

Día: 27 de marzo de 2015.

Hora: 19:30 h

Lugar: Salón Parroquial. C/ Francisco Valbuena, 14. CISTIERNA (LEÓN)

Plano de Cistierna